Casa Bonaire nace de la contemplación del paisaje tropical y del deseo profundo de habitarlo con calma, respeto y proporción. En el corazón del sector Bonaire, una de las zonas más exclusivas de Playa Blanca, en La Romana (República Dominicana), esta vivienda se posa sobre un lote privilegiado que respira hacia el campo de golf, dialoga con sus lagos y se abre al horizonte verde con serenidad.
Aquí, el paisaje no es un fondo; es el principio activo de la arquitectura. La casa se traza como una línea sutil entre lo natural y lo construido, una geometría serena que no compite con el entorno, sino que lo amplifica. Inspirada en la materialidad moderna, cálida y simple de ornamentación, la propuesta encuentra belleza en lo esencial y lo atemporal, lo que permite conformar una paleta de acabados que respira naturalidad y sobriedad.
Cada espacio es una invitación a la contemplación, al silencio y a la pausa. La arquitectura se vuelve porosa: permite que entren el aire, la luz cálida del Caribe, las sombras filtradas por la vegetación nativa que envuelve la casa.
Casa Bonaire es un refugio familiar, íntimo y abierto a la vez. Un espacio donde el tiempo se desacelera y el paisaje se convierte en parte de la experiencia cotidiana. Su arquitectura imponente, pero silenciosa, honra el lugar desde la simplicidad, desde el gesto mesurado, desde una elegancia tropical que no pasa de moda.













